Hace unas horas hemos sabido de la muerte del Profesor ROBERTO GROSZMANN. A la hora de escribir este obituario es difícil separar al científico, al médico y a la persona, si alguna vez esto resulta posible.

Como científico, Roberto Groszmann tiene en su haber el desarrollo del campo de la hipertensión portal según hoy lo conocemos, estableciendo conceptos y paradigmas que ya forman plenamente parte del conocimiento, y entre los que destacaría los siguientes:

  1. Relevancia de la circulación hiperdinámica en la hipertensión portal. La descripción del estado circulatorio hiperdinámico de la circulación hiperdinámica y su contribución a mantener y agravar la hipertensión portal en la cirrosis avanzada, en contraposición al concepto previo de congestión pasiva del lecho vascular esplácnico, es uno de sus grandes logros. Este cambio en el paradigma posibilitó que en la actualidad usemos propranolol en la prevención de la hemorragia variceal y conozcamos su mecanismo de acción.
  2. Contribución de la gravedad de la hipertensión portal a la progresión de la cirrosis. No menos relevante fue demostrar el papel conductor del aumento de la presión portal en la progresión de la cirrosis. Más en concreto identificar los valores umbrales que debe alcanzar la presión portal para que se desarrollen las complicaciones, así como cuanto debe de disminuir para evitarlas. Gracias a estos hallazgos hoy hablamos de «respondedores» a propranolol, de «hipertensión portal clínicamente significativa» y de estadios y subestadios de la cirrosis.
  3. Papel del óxido nítrico en la circulación hiperdinámica y en la disfunción endotelial del hígado cirrótico. Tras descubrirse la importancia del óxido nítrico en la regulación del tono vascular, Roberto estableció el papel paradójico de esta molécula en la cirrosis, demostrando que el aumento en su síntesis en el lecho vascular esplácnico es determinante para que se desarrolle la circulación hiperdinámica, mientras que la disminución de su síntesis por las células endoteliales de los sinusoides causa la disfunción endotelial del hígado cirrótico, lo que ha permitido explorar nuevas terapias y áreas de investigación.
  4. Caracterización de modelos de experimentales y sistematización de modelos experimentales y métodos para el estudio de la hipertensión portal y la circulación esplácnica, que seguimos utilizando y que son una de sus aportaciones más relevantes. Sirva como ejemplo recordar que a él se le debe el incorporar el catéter con balón para medir la presión suprahepática enclavada y libre y calcular así el gradiente de presión venosa hepática.

La labor de Roberto como investigador se extiende mucho más allá de sus hallazgos científicos. Su vocación y entusiasmo por la investigación le llevó a trasladarse desde su Argentina natal hasta el Hospital de Veteranos de West Haven, Universidad de Yale, donde fundó el laboratorio en el que desarrolló su carrera. Su quehacer se caracterizó por su capacidad para trasmitir este entusiasmo por la investigación traslacional, en concreto en la hipertensión portal, ilusionando a muchos de nosotros a formarnos en su laboratorio. Es incontable el número de gastroenterólogos, internistas, fisiólogos y científicos en general que tuvimos el privilegio de formamos a su lado. Ese vínculo originario ha continuado presente en muchos de nosotros, lo que ha facilitado establecer a lo largo de los años sólidas relaciones personales y profesionales, que perduran. Roberto fue mentor de mentores y Jaime Bosch y Guadalupe García-Tsao, entre otros, han continuado su legado, liderando proyectos y orientando la carrera de muchos de nosotros. Además, Roberto tuvo la virtud de identificar con clarividencia los problemas clínicos en el campo de la cirrosis, lo que le permitió alcanzar resultados de implicación práctica, realizando una investigación eminentemente traslacional, incluso antes que se generalizase el término. Junto a este entusiasmo y ese pragmatismo, Roberto nos enseñó que por encima de todo la honestidad, la veracidad del dato debe guiar nuestro quehacer como científicos y evitar publicar resultados inciertos de los que después hubiera que retractarse.

Roberto Groszmann fue un ser humano excepcional, con un profundo amor por su esposa Aida y por sus hijos, con una personalidad bondadosa, que nunca olvidó a sus queridos Buenos Aires y Argentina, seguidor acérrimo de la albiceleste y amante de los asados. Formarse en su laboratorio implicaba integrarse en su familia, compartir sus aficiones y su cariño por sus perros y compartir comida, amistad y charla.

Querido Roberto, estas palabras no son una despedida, sino un gesto de reconocimiento en tu memoria, de agradecimiento al profesor, doctor, mentor, maestro y amigo que sigues siendo.

 

Agustín Albillos

Hospital Universitario Ramón y Cajal, Universidad de Alcalá, Madrid

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